11na BIENAL · Ni para mascársela
Se acabó la magna cita de la plástica nacional donde se vío mucho pero se entendió poco, porque es más bisne enternecerse en un discurso melanístico – autocomplacientoide para unos pocos que acercar el arte a los malvivientes – zombísticos que pueblan solares y cuarterías de la ciudad, con más arte que todas las bienales juntas.
Primaron en estos días el derroche de recursos lícitos, la anormalísimas propuestas, las morrongoides presentaciones y otras tantas manifestaciones de la paja culta internacional que quiere hacer pasar la croqueta – guayaboide de que un país como Cuba tá alante cuando en verdá sigue completamente atrás porque no hay arte real sin libertades para la creación y aquí no la hay ni para mascársela, en caso de que te llegase a la boca.
Cuentas alegres sacan los jineteros-as, pingueritos y personeros de cultura lenta y ágil actitud chupalística que han sido los que escaparon amplio en los días en que duró la reunión artística en la capital de la isla, así como la policía que persiguiendo prietos cocuyenes y jaladores de maletines dieron a la cita un carácter marcadamente contemporáneo.
FOTO:
“INSISTENTE DESPINGUE RECURRENTE”
de Anastasio Llorénte (Villa Clara, 1968)
Instalación que todo lo abarca, 2012.







