Hoy cumple años QuienTuSabe, ese aborto de la naturaleza que parió una inocente allá por Birán hace 86 años ya, inocente porque, aunque de boba no tenía nada, de saber lo que traía en las tripas ni la buscavida de su madre hubiera sido capaz de llevarlo a término. En este día sobra la guataquería en pleno, que lo felicita y lo ensalza con un mal gusto de campeonato, porque decir que el comegofio ese es “luz que alumbra el alba” y otras boberías varias es demasiado, pero bueno… ¿qué se le va a hacer? Hay que garantizar el carrito, la jabita, el puestecito en el ministerio, sea este cual sea (el ministerio) la internet y la viajadera a Venezuela para robarse lo de otra gente, meter muela y vivir del cuento revolucionario que no nutre, pero entretiene, por lo menos, a ellos.
Hay que ser guanajo para no entender por qué la gente prefiere morirse en altamar, huyendo de la gloria que se jodió… no cuadra la lista con el billete, porque agradecimiento hay mucho, sobre todo entre las filas de la oficialidad y el generalato, regado amorosamente con propiedades, prebendas y poderes a la sombra, no ver que un tipo que gobernó toda su vida sin permitir que su pueblo tuviera un chance pa’ quejarse o el derecho mínimo de decidir y hacer su voluntad soberana es nada más y nada menos que un dictador platanero y barato, que lo único que supo hacer fue ser igual de dependiente que los mandamases anteriores aunque, eso si, infinitamente peor gobernante y magnánimamente para nada demócrata.
Pues nada, felicidades. Por haber destruido la vida de la gente, virar al revés la historia, desconchinflar lo poco que había y fundar esa casta perezosa y funesta que se jura depositaría de tu legado, por haber corroído los valores y estancado a la sociedad, hacer florecer la mentira, la hipocresía, el robo, la falsedad y la destrucción. Cada puta púber, cada pinguero, cada policía corrupto y abusador, cada secuaz, desde aquí, esta antesala del infierno que es obra tuya por completo, te desean lo pases de lo peor, si es que los tubos, monitores y sueros no te hacen sentir peor de lo que ya estás y si tu mente, que puede de vez en cuando escape algo a la senilidad, te retuerzas sabiéndote inocuo y fatuo, como esos personajes cruentos a los que la vida ni siquiera permite la muerte para coronarlos con el ridículo y el olvido.